Miles y miles y miles de muertos, heridos sin asistencia de ningún tipo, sepultados en vida esperando una muerte lenta, mutilados y lisiados, hijos sin padres y padres sin hijos, personas sin hogar y con la vida desecha. Eso es Haití ahora.
Pudiera ser una descripción de lo que cuentan que ha ocurrido alli, pero seamos francos, no es más que una descripción sin más, un puñado de palabras que se disuelve frente la tangibilidad de la tragedia. El horror causa horror y aunque las reacciones de cualquiera que la pueda ver por la tele sean diferentes lo cierto es que a nadie puede dejar indiferente tanto dolor. Unos callarán, otros levantaran el puño al cielo, otros cambiarán de canal como el que desvia la mirada de un mendigo y otros, desgraciadamente la utilizarán para su provecho. De este último tipo de gente se trata el recien obispo de San Sebastian Jose Ignacio Munilla quien asegura “ que hay males mayores que lo de Haití ”
Esas declaraciones exclusivas de un provocador de la peor calaña no buscan otra cosa más que el escándalo y la publicitación de su causa, la doctrina nacional católica, expresión esta que utilizo con propiedad y sin exageración alguna. Para verter su opinión sobre el aborto o sobre la falta de valores cristianos de esta sociedad no era necesario sacar y ridiculizar los cuerpos aún calientes de tantísima gente por simple rédito político
El señor Munilla es un monstruo, un engendro sin sentimiento alguno como tantos que ha parido la Iglesia Católica y la cerrazón religiosa y quiza lo que realmente tratan de ocultar con esas declaraciones es que Haití es la prueba definitiva de que Dios o no existe o es un genocida sin escrúpulo.
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El monstruo Munilla y Haití
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Piensa el ladrón que todos son de su condición
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