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El Partido Popular está desconcertado y desarmado frente a los brotes de corrupción que, como hongos están creciendo en el seno del partido. La respuesta de los de Rajoy ha sido tan irrisoria como ridícula, con esa foto de todos los popes del partido haciendo pucheritos contra el ministro Bermejo. Los medios afines como El Mundo, ABC o La Razón han rizado el rizo sacando a la luz la dichosa cacería a la que asistieron entre otros Baltasar Garzón, juez instructor del caso y Mariano Bermejo, ministro de Justicia. Se llevan las manos a la cabeza de que en sus ratos libres coincidan estos dos enemigos número uno de los populares. Y al tema de la cacería es al que quiero yo referirme sorprendido y buscar en vosotros, estimados y sufridos lectores algo de complicidad y cálido consuelo tambien ¿ porqué no?.
El organizar cacerías ha sido siempre una costumbre de machos, ricos y fascistas. Machos porque el coto está vedado a las mujeres, siendo ésta una afición práctica casi exclusivamente por hombres. Ricos, porque hay que tener una gran poder adquisitivo para pagar por matar unos cuantos venados, tal como hicieron nuestros protagonistas.
Y fascista porque desde que nuestro aborrecible sátrapa Francisco Franco nos marcara en la memoria popular con sus salidas al Pardo, el vestir de paramilitar y perseguir ciervos ha sido afición vinculada a ideologías reaccionarias. Para quien dude de lo que aquí expongo que me diga de una mujer, pobre y de izquierdas que participe en las monterías de alguna finca.
Pues bien, a la derecha le ha jodido que estos dos señores se encuentren, no solo por el mero hecho de que coincidan, cuando es algo normal que sean amigos por muchos puntos de afinidad que tienen en común ambos, sino que se junten en un rito exclusivo del señorío facha, la caza. Eso les ha molestado sobremanera porque para a la clase pudiente de toda la vida no hay nada que le siente peor que los aspirantes a opulentos o nuevos ricos emergentes, horaden sus costumbres, practicándolas sin permiso ni gusto alguno para despojárlas de su impronta de élite inaccesible.
Yo me sumo a la petición de dimisión de Bermejo que quiere el Partido Popular únicamente por el mal gusto que ha exhibido imitando las casposas costumbres de los fascistas. Es incompatible ser de izquierdas e ir por ahí de cacería matando venados y convendría recordar a los dos el dicho de que la mujer del Cesar no solo tiene que ser decente sino también parecerlo. Me adhiero por tanto al calificativo de obsceno que se le ha dado a ese encuentro, aunque por razones bien diferentes, y al igual que desde el Partido Popular se pide el cese del alcalde de Boadilla por presunta corrupción, en el PSOE debieran hacer lo mismo con ese que pensábamos el ministro más rojo que ha resultado ser un hortera de categoría.
Y para finalizar os invito a reflexionar sobre la capacidad y velocidad que tiene el ser humano para perder principios y dignidad según asciende en los diferentes escalafones que la sociedad ha creado. Y cómo adquiere en ese periplo ascendente todos los feos vicios de la casta a la que se arrima. Penoso.


