El PSOE inventa delitos de opinión no para meter en la cárcel a los acusados de tales quebrantamientos de la ley sino para tener más ases en la baraja y según la coyuntura política del momento usarlos en la dirección que precise en sus chapuceras tácticas. Otegi estaría ahora en la calle y a De Juana le esperaría un futuro a corto plazo más prometedor si ETA no hubiera anunciado el cese del alto el fuego. Según interesa. En eso es más coherente el Partido Popular que crearía campos de concentración para meter a todo el MLNV y a los más de cien mil de votantes de Batasuna condenados a cadena perpetua, si no a pena de muerte. El PSOE instrumentaliza los “delitos de opinión” para hacer de ellos peones en el tablero de su conveniencia política. Eso no solo demuestra el cinismo o hipocresía del gobierno, sino la infinita capacidad de saltarse la ley a la torera y mover la frontera de la legalidad con habilidad prestidigitadora. El PSOE del GAL cruzaba la delgada línea que separa un mercenario a sueldo de los fondos reservados de un policía a sueldo de tus impuestos, pisando con botas sucias en un terreno que está vedado para un Estado de Derecho. El PSOE de ahora, más ladino y sutil cambia los límites de la legalidad a beneficio propio.
Cuando la manipulación de los gobernantes es tan escandalosa lo lógico sería que la gente nos sublevásemos o gritáramos con mayor o menor volumen. Pero no se oye nada. Nada pasa. La gente les sigue votando.
En tono de humor este asunto me trae a la cabeza un momento en un video de Vaya Semanita de la ETB, en el que parodiando el cuento de Caperucita Roja, sale el juez Garzón diciendo “Delitos independentistas, pero legales”. Desgraciadamente así cortan la baraja, creando delitos legales.


