El último concierto que dimos Sin Dios fue el 1 de abril de este año. Desde entonces no hemos tocado en directo y no volveremos a hacerlo puesto que nos hemos disuelto.
Para una persona que ha tenido el mismo grupo durante casi dieciocho años, estar ahora sin él es una sensación al menos extraña, mezcla de nostalgia y de liberación. Así que ahora me voy a desahogar incluyendo una sección en el blog de anécdotas curiosas de mis viajes con el grupo.
Este anecdotario será en plan batallitas del abuelo Cebolleta que ilustrarán al que las lea acerca de las infinitas maneras de entender la vida y lo inconmensurable de la idiotez humana, entre la que sin modestia alguna incluyo la mía.
Tocar en un grupo como Sin Dios nunca nos reportó a ninguno ni el disfrute del vil metal, ni las mieles del triunfo y la fama. Sin embargo hemos acumulado en el zurrón una cantidad ingente de sobresaltos, anécdotas,sorpresas, choques culturales, peligros y alegrías en la veintena larga de países que hemos recorrido con nuestro sermón anarquista, que ahora, en el ocaso definitivo del grupo, veo simpático contar.
Así que hago coincidir el anuncio de mi anecdotario con el número 100 de los textos escritos en el blog. También quiero pedir disculpas a los que han escrito en el blog comentarios y no han salido publicados. Algo que no entiendo de la configuración del wordpress, programita que sostiene esta web hace que algunos comentarios se queden en la sala de la moderación sin anunciárseme y sin yo saberlo. Intentaré arreglarlo aunque con mi ignorancia en la materia no prometo resultados.
Un saludo a los que leeis este sitio y un especial abrazo a los amigos.


