27 febrero, 2014

El Papa, el mini y el tarado

Category: Fotitos — pepe @ 01:43

Reflexiones en torno a una foto

minipapa
Nada más verla no pude evitar pensar: “Ésta para mi colección ” y es que
la instantánea tomada en la plaza de San Pedro y publicada en El mundo,en la que se ve al actual Papa, Francisco con un bebé disfrazado de Papa es digna de comentar.
A primera vista dos cosas llaman la atención por encima de todo lo demás. Son las caras de ambos, la del adulto y la del niño. El Papa sonríe con gesto bondadoso mirando, probablemente, al padre del niño que no aparece en el encuadre. La expresión es un tanto inocente y bobalicona y recuerda ligeramente a la de nuestro rey de España. Los poderosos también son humanos y como tal pueden aparecer así en las fotos, de carne y hueso y con gesto campechano. A los hombres de Estado también les gusta darse baños de masas, en especial a los Papas y todo gobernante está bien visto si en esa inmersión popular besa, abraza y achucha a algún tierno infante. Que sea cuestión de imagen y publicidad o naturaleza propia del mandamás es algo que cada cual tiene que pensar por si mismo.
La segunda cara de la fotografía es la del angelote que tiene el sumo pontífice en sus manos. Semblante apretado y de terror en un bebé. Es la misma estampa que puedes encontrar en Navidad en los stands de Reyes Magos y Papá Noeles con muchos niños llorando sentaditos por obligación en sus regazos.

Este bebé de poco más de un año llora y llora ignorante acerca de la gran persona que le quiere tomar en sus brazos, el más alto representante de la iglesia Católica. Chilla sin consuelo desconocedor de que se haya en las manos del más directo representante de Dios en la tierra y casi se podría deducir por tanto, del hombre más bueno del planeta. Pero él no entiende ni porque le han puesto esa incómoda y hortera vestimenta ni porque su padre le lleva en medio de la multitud para entregarle a ese desconocido con cara de bondadoso bovino. Llora y aunque el papa sea la encarnación del bien y el amor y todo eso que predican los católicos este bebé tiene miedo porque con quien quiere estar es con su padre y su madre. Este punto es de una delicadeza absoluta en tanto que la religión se transmite con mayor garantía de exito cuanto más pequeña sea la persona a evangelizar
Y aquí es donde está el quiz de la fotografía. No en lo que se ve. Sino en lo que no aparece. Si lo llamativo era ese niñito caricaturizado de Papa al lado del propio original, lo que golpea de manera invisible en esta instantánea es la presencia del padre de la criatura.
Solo se ve un trozo del brazo del que se deduce que es hombre, no mujer. Para simplificar doy por hecho que es el padre. Es fácil deducir que este señor es un cristiano católico apostólico y romano de los pies a la cabeza. No especialmente por hayarse en la plaza de San Pedro pues cualquier turista ha podido pasar por ahí. Yo mismo estuve con los componentes de Sin Dios en una ocasión y nos gustó mucho la visita. Pero ese padre no es un visitante cualquiera porque no cualquiera coge a su hijo le disfraza de Papa y a piadosos codazos se abre paso entre el gentío para que le  besuquee al niño el más alto dignatario de la Iglesia.
Los fieles católicos cómo la mayoría de los seguidores de cualquier religión tienen comportamientos muy extravagantes como es el caso de llevar a animales y familiares a ser bendecidos por algún cura, obispo, cardenal o papa y no soy yo quien va a cuestionar esta tradición. Aunuqe si que me he dado cuenta de que en estos rituales, informales y fuera de toda liturgia el contacto físico es muy importante. Hay que tocar, besar, apretar para que la bendición agarre con más empaste en el bendecido. Sea este un bebé, un perro o un pariente enfermo.
El padre de la foto aúpa al bebé en contra de su voluntad, la del bebé como se desprende de su puchero,  buscando algún beneficio que solo los que creen en esas cosas son capaces de concebir. Podemos suponer que se trata de que al besarle el Papa de alguna manera está recibiendo alguna protección o superpoder de parte de Dios casi directamente. Que no se ponga malo ese invierno, que saque buenas notas en el colegio concertado al que llevarán en unos años o que, en definitiva disfrute de una vida plena de suerte y bendiciones hasta el día en que sea llevado ante la presencia de Dios. Supongo que será como hacerle un pase VIP al niño respecto a algun aspecto de su vida. Me resulta un auténtico misterio imaginar qué pretende el padre de marras con esta acción y por supuesto lo achacó no sólo a la extravagancia de proceder así con tu hijo, sino también a la penosa ignorancia que en estas lides lúcimos los que no creemos en Dios y sus procesos de conexión con los mortales. Pero no deja de ser una accion encaminada a obtener un algo que te da a tí Dios y a los demás no. ¿Porqué sino va a estar ese pedazo de padre esperando durante horas a que llegue el momento en que el mismisimo Papa pueda coger a su hijo y besarle si no es por algun beneficio que de ello va a sacar el mismo o su vastago mocoso? Las conexiones neuronales y los procesos psicologicos que pueden sustentar este tipo de lógica podrían dar a personas más cualificadas que este modesto escribiente para derramar rios de tinta digital dentro de la psicopatología y la psicología social.
Por tanto y para no extenderme demasiado, no me queda más remedio que calificar a este padre anónimo, motor de esta curiosa instantánea, de talibán radical del catolicismo. Tan solo por llevar a tu hijo a que te lo toquetee el Papa demuestra ese fanatismo que es exclusivo de los seguidores de las sectas y religiones de todo pelaje. Pero que, además, al crió le vistas con la sótanita y la papalina de los pontifices como si estuvieras en el Carnaval de la guarde demuestra un alto grado de imbecilidad ey emfermedad rallando el perfil del auténtico tarado.
Si a esta tierna imagen del Papa con el bebé a la fuerza la contextualizamos en la tormenta que rodea a la Iglesia con motivo de los cientos de casos de pedofilia por parte de curas y servidores de la iglesia y el muro de silencio colaboracionista y encubridor de la jerarquía católica y su máximo representante, el Papa Francisco, no se puede evitar decir que esta foto es la hostia. Y es una alegre metáfora en clave de blancos de mucha de la perversión y oscuridad que encierra la Iglesia católica .

 

1 comentario »

  1. Entonces… ¿no es un bebé-bomba, al estilo del ramo-bomba de Mateo Morral?
    En ese caso, prefiero la fotografía de Bergoglio poniéndose la nariz de payaso que apareció hace unos 4 meses…

    Comment by Raúl — 3 marzo, 2014 @ 16:13

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