3 octubre, 2008

Educar para engañar

Category: suciapolitica — pepe @ 15:21

De un tiempo  a esta parte noto el emule solitario y vacío. Un importante descenso del número de fuentes de los archivos y por tanto de disponibilidad para compartir  los mismos, así como un recorte enorme en la oferta de películas, discos o ebooks  vienen a anunciar que las medidas de criminalización llevadas a cabo en algunos países van dando su fruto. Las denuncias interpuestas contra usuarios de programas P2P  en países como Estados Unidos han provocado el efecto deseado, que no es otro que el miedo a encender el ordenador y usar el emule, el torrent, el Ares,  el kazaa, Pando o similares.

En España en las salas de cine y en los DVD comercializados para la venta se emite un anuncio en el que se equipara la descarga de archivos  con el robo con violencia, en una confusa equiparación de conceptos muy diferentes y en el que se apunta a  la comisión de delito y posterior persecución del que compartiera archivos desde su PC.

Estos continuos ataques a la libertad cultural logran meter la duda, cuando no el miedo en la gente menos concienciada con sus derechos. En los demás nos invade la furia y la sensación de impotencia cuando entidades como la SGAE actúan con impunidad como si de un Estado paralelo se tratase.

Por si fuera poco los ideólogos del canon y la cualidad infinita de la propiedad intelectual  han pensado en tomar medidas a largo plazo que les permita conseguir sus beneficios sin andar de litigios día si día no. Para ello nada mejor que educar, en sus palabras, para valorar la propiedad intelectual. En un proyecto de engañoso nombre, “Educar para crear” acometen dicha  empresa.  Es decir, lavar el cerebro de los jóvenes para que aprendan a apoquinar en el futuro hasta por la música del ascensor.

Presupuestos y partidas dinerarias públicas han sido destinadas para estudiar en institutos el grado de conocimiento que tienen los jóvenes acerca de los derechos sobre la propiedad intelectual, dando como resultado que los chavales de instituto en su mayoría no tienen ni idea de que es eso de los derechos de autor, razón por la que hay que ir metiéndoles en la mollera que el  derecho a la cultura  de un ciudadano llega hasta donde llegué su chequera, ni más ni menos.

En palabras de los organizadores de estas investigaciones, entre los que se encuentra la Universidad de Alcalá, junto a empresas de altruista corte como Microsoft Ibérica o Telefónica, hay una necesidad de “respetar las obras y contra la piratería” y así se lo han hecho saber al Ministerio de Cultura para que lo incluya en  sus planes de estudio.

Que pena me dará el día en que mi hija, en una asignatura con nombre progre y pomposo que me imagino  tal como “Valores de libertad” o “Cultura libre” dedique un capítulo dedicado a la propiedad intelectual y acabe viendo lo más normal del mundo que tenga que pagar por leer un libro en la biblioteca o porque sus amigos le graben un disco de música.